martes, 9 de noviembre de 2010

Ejemplo a seguir

Verano, momento para relajarse, fiestas y hacer de las mías con mis amigos.
Soy Emilia, tengo 17 años y esta es mi historia de por qué soy un ejemplo a seguir.
Soy linda y con buenas notas, estoy en un colegio católico, soy virgen y tengo una vida sana
Me caracterizo por siempre seguir el camino del bien sin hacer de mi vida una lata, encontrando el equilibrio perfecto entre pasar un muy buen rato y los ideales que me enseñan mi familia, colegio y amigos.
Mi historia sucedió a principios de enero de este verano. Con Sergio, mi mejor amigo, decidimos ir una noche al casino. Mi mamá obviamente no me iba dejar, pero aún así decidí no mentirle, porque eso es lo que hace una niña bien.
- Voy a salir con Sergio, dice que conoce un restaurante muy bueno, con una discotec en Rancagua, y que a la vuelta podemos ir a dormir a la casa de su tía que vive allá. – Y no mentía, comeríamos en el restaurante y si nos aburríamos de jugar en el casino, nos iríamos a la discotec y teníamos planeado dormir en la casa de su tía. Omitir no es mentir, así que sigo sin manchar mi reputación.
El día de nuestro plan había llegado y todo marchaba a la perfección. De pinta monos, nos pusimos de acuerdo para ir elegantes, igual que en las películas. Mi vestido era negro y un poco ajustado, pero por supuesto no mas corto que dos dedos por sobre la rodilla. Tenía un escote igual un poco grande en la espalda, pero no mostraba las piernas así que como muy buena chica, no me vestí provocativamente.
En el momento de las apuestas, yo no participo ya que es ilegal que yo juegue, pero decidí darle dinero a mi amigo para que él jugara y que las ganancias serían mitad y mitad si no lo dejaba en toda la noche. El es medio supersticioso y cree que por tener a una chica sentada en sus piernas mientras juega le va a traer buena suerte. Eso va en contra de las creencias católicas, así que no creo en ellas pero aún así lo acompañé y me senté con él, aparte de ser una niña bien, soy buena persona por ayudar a mis amigos.
Íbamos ganando y pasándolo bien. Sergio estaba un poco ebrio así que llamábamos mucho la atención. Yo solo había tomado un poco de vino, al igual que los padres en las misas y que Jesús durante toda su vida.
Llegando la madrugada, un par de amigos se nos unieron, un chico y una chica. Cuento corto, un vaso llevó a otro y pronto nos encontrábamos en su habitación del hotel del casino.
Fumaron, se embriagaron, reímos y me dejé seducir. En poco rato me encontré semidesnuda en la cama de este chico. Su piel cálida sobre la mía me tentaba a hacer lo impensable, pero tenía que ser fuerte.
- Hey, tienes que saber que soy virgen, y que pretendo seguir siéndolo luego de esta noche - mis puntos de vista claros desde un principio.
- No te preocupes esto se arregla fácil – Y de hecho se arregló fácil. No hubo penetración, pero igual lo pasé bien, hice de las mías probando algo más que un coyac, pero aún así soy virgen como una blanca paloma.
Pasamos la noche en el hotel y en la mañana al despertar sentí la mejor sensación del mundo. La pieza esta desordenada y colgaban de sus muebles cosas inimaginables y que no se como llegaron ahí, pero se notaba a simple vista que habíamos pasado una muy buena noche, buena y sana noche. . Me sentía bien pura y orgullosa, tenía a un chico lindo a mi lado durmiendo y no sentía remordimiento alguno ya que todo lo sucedido, estaba bien. Se divertirme y mantener mi imagen de niña bien, mi reputación intachable y por supuesto mi orgullosa vida de pura y casta.
Partimos temprano en la mañana con unos buses de acercamiento a Santiago. Una vez más e partido en mis andanzas dejando bien intactos los valores que me enseñan todos los que me rodean.
Definitivamente soy un ejemplo a seguir.

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