martes, 11 de enero de 2011

Esquizofrenia

Desde chica siempre presente esta enfermedad, pero nunca se dieron cuenta. Siempre me decían que tenia mucha imaginación al pensar en arboles crecían de mi cama y se abrían paso hacia mi ventana dejando entrar intensos rayos de luz y escuchando lindas voces llamando para jugar. Crecí feliz, con imaginación amplia, lindas y constantes imágenes haciendo de mi vida solo una luz siendo tapada por una pantalla.
Comenzaron a darse cuenta de mi condición ya en mi adolescencia, ¡que novedad!. Pero no solo descubrieron la esquizofrenia en mi, sino también en mi mamá. Fue muy extraño cuando en nuestros encuentros llenos de gritos y orgullo, topaban dos dimensiones distintas. Su mundo lleno de sombras insinuando al mal y llenando el alma de sentimientos de pena y angustia, contra mi mundo de adrenalina, infinito y  donde nada podía salir mal, y si ese era el caso no importaba, nada tenia tan graves consecuencias. Dos puntos de vista distintos, cada uno en su extremo, liderados por distintos ojos viendo lo que cada mundo le mostraba dependiendo de sus condiciones.
Pasando los años, nuestros mundo comenzaron a asemejarse. Ya no veía infinitas posibilidades con la alegría superficial a la que mi imaginación se había echo adicta, y mi mamá comenzó a perder miedo a los peligros que asechaban su mente, en imágenes sobre su familia sufriendo y de su hija dirigiéndose a ese mal, ya que hubo un cambio en las dos. Crecimos

Siempre nos asemejan a los adolescentes con distintas enfermedades fatalistas, y el mejor ejemplo es la esquizofrenia. Todos los adolescentes somos esquizofrénicos, dependiendo de nuestro humor somos capases de distorsionar cualquier realidad a nuestro favor. Pero lo que la gente no entiende que no son solo los adultos jóvenes los que padecen de esta enfermedad. Los padres viven ese periodo nuevamente, Sí, vuelven a ser adolecentes. Son tan enfermos como nosotros, sentimientos encontrados, dudas sobre el mundo y de quienes son, cambios corporales y por supuesto, esquizofrenia. Dependiendo de su animo, distorsionan cualquier realidad y señal del mundo exterior para crear una imagen peligrosa y oscura, con el fin de protegernos de cualquier mal, por más insignificante que sea.
Cuando un joven deja atrás esa desastrosa etapa, los padres también la abandonan, ya que ambos crecieron, vieron la realidad y asumieron que no todo es como uno lo quiere ver. Así fue como mi mamá y yo nos convertimos en adulto esperando revivir nuevamente, esa infernal experiencia con las siguientes generaciones.
Una pregunta para aclarar que suele desarrollarse en esta época es, ¿Quien tiene la razón? A mi y a mi adulta madre ya no nos importa, la verdad, ¿ A quién de verdad le puede importar? después de todo, estamos todos enfermos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario